Tiniebla, solo tiniebla.
Oscuridad de este corazón abandonado,
lúgubre y frío por tu ausencia.
Sombra por tu pérdida y tu falta,
porque cuando tú estás me sobra todo.
Tristeza por no ver esos tus ojos,
los que me dan luz con esas pupilas cual incandescentes estrellas.
Silencio, un réquiem suena por la falta de tu voz,
esa que más parece de una mítica sirena que de persona humana.
Muerte por no poder morder el caramelo de tus labios,
y por no acariciar tu piel que me da vida.
Tiniebla,
tras tu marcha,
todo tiniebla.